LIBRO: “CAMINOS DEL CUERPO, VOCES DEL CORAZÓN”…Completo! – Carlos Toro Torres


SEGMENTOS DEL LIBRO “CAMINOS DEL CUERPO, VOCES DEL CORAZON”

BIENESTAR

A raíz de mi trabajo con personas con discapacidad y enfermedades “incurables”, llegó el conocimiento de que, más allá de la curación de una dolencia pasajera o de una enfermedad crónica, las personas buscan y obtienen BIENESTAR. Bienestar que se consigue aun dentro de la enfermedad o la discapacidad.

El bienestar es una sensación del Ser, Ser cuyo cuerpo puede tener o no una enfermedad. Una revelación que permite trascender la necesidad imperiosa de curar. Todo médico considera que curar la enfermedad es su deber, y que con ello restablece el estado de salud, cuando lo que realmente logra es devolver el bienestar, así sea en forma temporal. Ya reaparecerá una sensación de malestar, ligado a una enfermedad con sus síntomas presentes.

Entonces, ¿qué es lo que buscamos?, ¿realmente buscamos salud? No, buscamos BIENESTAR. El ser humano no puede buscar salud, la salud es un estado natural y se produce espontáneamente tanto en el cuerpo, como en la mente. Es la expresión del amor en la vida. La enfermedad es igualmente un estado que se da naturalmente, llega en aquellos momentos que requerimos de ella como una de las formas en que el amor se presenta firme e insondable.

Realmente lo que hacemos es balancear estos dos estados, salud – enfermedad, en busca constante del tan anhelado bienestar. Esa sensación que se da como resultado de nuestra expresión como seres espirituales. Se produce cuando actuamos con alegría y amor desde nuestro interior, cuando el gozo y la espontaneidad son el motor de nuestro quehacer. Se convierte el bienestar en un estado precioso.
¿Has sentido alguna vez que en medio de un dolor de espalda o cualquier otra dolencia te llegan momentos que se llenan de bienestar, de ánimo, y logras llevar a cabo tus actividades a buen término, así luego te reaparezca la dolencia previa? ¿Tienes algún conocido con una enfermedad crónica y que va por la vida haciendo su labor, “a pesar de ella”, como si nada? Eso es el bienestar en medio de la enfermedad, con la salud de fondo.

Recuerda que cuando tienes gripa, una enfermedad sencilla, aquello que logras con la medicacion, no es la erradicacion del virus o sea de la enfermedad, logras controlar los sintomas para sentirte bien, mientras en el fondo la enfermedad cura espontaneamente en su ciclo natural.

¿Qué pasa con la diabetes o la tensión alta, la artritis o el cáncer? Sucede exactamente lo mismo, el individuo busca es el bienestar, que le alivien los síntomas, que el dolor desaparezca, mientras la enfermedad sigue su curso de por vida o se cura mediante la combinación de la capacidad auto-curativa del cuerpo y las medidas ejercidas por la Medicina. Lo esencial, el bienestar.

El bienestar se construye al igual que el cuerpo. El bienestar es la alegría y el regocijo sentido en el cuerpo. Instantes plenos en que percibimos nuestro ser.
El sentir bienestar o malestar es lo que hace que nos juzguemos saludables o enfermos.
Si entendemos, sentimos y vivimos esta realidad de salud-enfermedad como estados naturales, dejaremos de luchar por una o contra la otra y comenzaremos a construir bienestar.
Qué bello saber que construyo bienestar en vez de que combato la enfermedad. Si construyo bienestar, la enfermedad-malestar no tendrá cabida completa dentro de mi ser, igual que una habitación en la que mientras tengamos la luz encendida la oscuridad y las sombras estarán relegadas a un rincón.
Mi sensación corporal al construir es agradable, al destruir sólo deja al final una sensación de frustración, en las batallas no hay ganadores ni perdedores, ambos desgastan sus fuerzas. Al construir se potencian las fuerzas ya que hacemos un trabajo mancomunado.
El bienestar se convierte en un estado que facilita la verdadera expresión de nuestro ser, la expresión a través del talento, del don que poseemos y que tanto hemos recalcado en el libro como, este sí, el fin último de nuestro aporte a la humanidad. Salud y enfermedad son estados que nos redireccionan hacia la expresion del talento.
La enfermedad-malestar es el invasor que irrumpe y perturba dichos instantes de bienestar, haciéndonos caer en la cuenta de nuestra naturaleza humana, de la volatilidad del cuerpo y de las emociones que nos persiguen, de los pensamientos que perturban y del amor que cristaliza el retorno a la sensación de bienestar.
La salud pasa inadvertida. La enfermedad-malestar y el bienestar se sienten. El amor es el catalizador entre ellos, y el corazón su gestor.

Estamos en una época de apertura del corazón. Tuvimos épocas de despliegue de la razón, de superación del instinto, de transformación de las emociones. Es el momento de dejar salir el caudaloso río de los sentimientos. Son nuestro vínculo hacia todo el planeta. Con ellos nutrimos y al tiempo somos alimentados. Producimos bienestar.

Porque corazón no es sólo el órgano físico que bombea la sangre llevando el oxígeno, fuente de vida, a cada célula, sino que el corazón también lo tenemos representado en cada uno de los otros cuerpos que hemos mencionado, siendo el reflejo fiel del gran corazón espiritual. En el cuerpo vital el corazón es representado por la fuerza de la cohesión. En el cuerpo emocional lo constituye el acumulo de actos de amor. En el cuerpo mental está incorporado en la capacidad de discernimiento, aquella toma de decisiones coherentes y sincronizadas con el plan de vida maestro.

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